Saltar al contenido
sohamyoga Guía · España
Libro antiguo encuadernado en tela sobre una mesa de madera de olivo, junto a una pequeña lámpara de aceite y lino plegado
Raíces

El origen del yoga: historia, significado y estilos principales

El yoga tiene una historia mucho más larga que las posturas y mucho más corta de lo que suele decirse. Las dos cosas a la vez, y esa contradicción aparente es lo primero que hay que deshacer.

Publicado el 9 de julio de 2026 Actualizado el 31 de agosto de 2026 Lectura de 14 min

Cuando alguien pregunta por el origen del yoga espera una fecha y un lugar. La respuesta honesta es que hay varias fechas, varios lugares y varias disciplinas distintas que fueron heredando el mismo nombre. Contarlo como una línea recta de cinco mil años es cómodo, y es falso.

Preguntar por el origen del yoga es, en realidad, hacer tres preguntas distintas a la vez. Lo que sigue es la versión con las costuras a la vista: qué se sabe, qué se discute y en qué punto exacto se separa lo antiguo de lo que se practica un martes por la tarde en Madrid.

El significado de la palabra yoga

Viene de la raíz sánscrita yuj, que significa uncir, atar al yugo, juntar. De ahí el sentido habitual de unión. Pero la misma raíz da también «poner bajo control» y «concentrar», y en los textos más antiguos ese segundo significado pesa más que el primero.

La historia del yoga empieza, documentalmente, en ese matiz. En el Katha Upanishad –probablemente del siglo V a. C.– aparece una de las primeras definiciones: la sujeción firme de los sentidos, comparada con un auriga que domina sus caballos. No hay ahí ninguna postura ni ninguna esterilla. El significado original es de disciplina mental, y el cuerpo entra mucho después.

Conviene retener esto porque explica una rareza: los textos fundacionales del yoga hablan poquísimo de lo que hoy ocupa el noventa por ciento de una clase.

De dónde proviene el yoga: cuatro capas, no una

  1. Antes de los textos (hasta ~1500 a. C.)

    De aquí proviene la imagen más repetida: un sello de la civilización del valle del Indo con una figura sentada en posición cruzada. Es una imagen sugerente y una prueba débil: no hay forma de saber qué representa, y la mayoría de los especialistas la trata como indicio, no como origen.

  2. Védico y upanishádico (~1500–200 a. C.)

    De este periodo proviene lo esencial: las técnicas de concentración, el control del aliento y la idea de que la mente puede entrenarse. El yoga es aquí una práctica ascética y contemplativa, ligada al ritual y a la renuncia.

  3. Clásico (~200 a. C.–500 d. C.)

    Patanjali compone los Yoga Sutras y ordena el material en ocho miembros. La datación se discute dentro de un margen de varios siglos, lo que da idea del terreno.

  4. Hatha y tantra (~siglo XI en adelante)

    Entra el cuerpo. Se desarrollan las posturas, los cierres, la limpieza y un mapa energético de canales y centros. El Hatha Yoga Pradipika, del siglo XV, es el manual de referencia.

Historia del yoga en el siglo XX: la parte incómoda

Aquí es donde la historia del yoga deja de parecerse al relato de folleto. El repertorio de posturas que se practica hoy –los saludos al sol encadenados, las secuencias de pie, la idea misma de una clase con ritmo– se forma en la India de finales del XIX y principios del XX, en contacto con la gimnasia europea, la lucha tradicional india y la cultura física británica.

La figura central es Tirumalai Krishnamacharya (1888–1989), que enseñó en el palacio de Mysore con el apoyo del maharajá. De su sala salieron tres de los cuatro linajes que llenan hoy los estudios de Occidente: B. K. S. Iyengar, su cuñado; K. Pattabhi Jois; y su propio hijo T. K. V. Desikachar. Indra Devi, la primera mujer que aceptó como alumna, llevó la práctica a Shanghái, Hollywood y después a Latinoamérica.

Contar esta parte con nombres y fechas comprobables, en lugar de con una antigüedad redonda, es una decisión deliberada de esta guía. Decir esto no rebaja nada. Un método de cien años puede ser excelente. Lo que sí hace es desactivar un argumento de autoridad que se usa mucho –«esto se hace así desde hace cinco mil años»– y que casi nunca resiste una comprobación.

Los estilos de yoga modernos y de quién descienden

Casi todos los estilos de yoga que aparecen en el cuadro de horarios de un centro español remiten a uno de esos linajes. Saberlo ahorra mucho tiempo al elegir.

EstiloProcede deRasgo que lo defineRitmo
HathaTradición medieval, vía KrishnamacharyaPosturas sostenidas, sin secuencia fijaPausado
IyengarB. K. S. IyengarPrecisión de alineación, uso intensivo de soportesLento y detallado
AshtangaK. Pattabhi JoisSeries fijas, respiración contadaExigente
VinyasaDerivación libre del AshtangaSecuencias distintas cada díaDinámico
ViniyogaT. K. V. DesikacharAdaptación a la persona concretaTerapéutico
YinTaoísmo y hatha, vía Paulie Zink y Paul GrilleyPosturas de suelo de varios minutosMuy lento
KundaliniYogui BhajanKriyas, respiración intensa, mantraVariable

Desliza la tabla para ver el resto

Del repertorio gestual de esa misma tradición sobrevive otra pieza que no aparece en la tabla: los mudras, que los textos clasifican aparte de las posturas. Las diferencias entre ellos son reales pero menores de lo que sugieren los nombres. Los estilos de yoga comparten repertorio: cambia el orden, la velocidad, el énfasis y la cantidad de instrucción verbal. Quien practica Hatha reconocerá casi todas las posturas de una clase de Vinyasa, aunque el pulso sea otro.

Qué queda del origen del yoga en una clase de hoy

Menos de lo que se dice y más de lo que parece. Del origen del yoga sobrevive el procedimiento, no el repertorio. De los ocho miembros de Patanjali, una clase corriente trabaja el tercero y roza el cuarto: postura y respiración. Los dos primeros –las pautas éticas– se mencionan de pasada; los cuatro últimos, que van de la retirada de los sentidos a la absorción completa, quedan fuera del formato de una hora.

Lo que sí ha sobrevivido intacto es el procedimiento: poner el cuerpo en una forma estable, regular la respiración y sostener la atención en ella el tiempo suficiente para que la mente se aquiete. Eso no ha cambiado desde el Katha Upanishad, y funciona igual en una sala de Gràcia que hace veinticinco siglos.

De ahí que el significado de la palabra siga siendo útil como criterio. Si en una práctica hay unión entre atención y movimiento, es yoga aunque la secuencia se haya inventado el mes pasado. Si no la hay, no lo es aunque la postura tenga nombre sánscrito.

Para quien quiera empezar por la parte más antigua y menos visible del sistema, la respiración es la puerta directa: es lo que Patanjali coloca inmediatamente después de sentarse, y no requiere ni sala ni horario.

Sigue leyendo

Preguntas frecuentes

Preguntas frecuentes sobre raíces

¿Cuántos años tiene el yoga exactamente?

Depende de qué se llame yoga. Como disciplina de concentración documentada por escrito, unos 2.500 años, desde las Upanishads medias. Como sistema con ocho miembros, unos 1.800, desde Patanjali. Como práctica centrada en secuencias de posturas, poco más de un siglo. Las tres respuestas son correctas y responden a preguntas distintas.

¿El yoga es una religión?

No es una religión, pero nació dentro de contextos religiosos y comparte vocabulario con el hinduismo, el budismo y el jainismo. La práctica física contemporánea es laica en casi todo el mundo, y ninguna de sus técnicas exige adherirse a una creencia.

¿Patanjali inventó el yoga?

No. Sistematizó por escrito algo que ya existía y circulaba de forma oral. Su aportación fue de organización, no de invención: los Yoga Sutras ordenan un material disperso en un esquema de ocho miembros que resultó lo bastante claro como para sobrevivir dos milenios.

¿Por qué en los textos antiguos apenas hay posturas?

Porque no eran el centro. Patanjali dedica a la postura tres sutras, y lo que pide de ella es sencillamente que sea estable y cómoda para sentarse. El repertorio amplio de asanas aparece con el hatha yoga medieval y se expande enormemente en el siglo XX.

¿Qué diferencia hay entre yoga y hatha yoga?

Hatha yoga es una rama concreta, surgida alrededor del siglo XI, centrada en el trabajo con el cuerpo y la respiración. Casi todo el yoga postural que se practica hoy en Occidente desciende de ella, aunque el término se use además para designar un ritmo de clase pausado.

¿De dónde viene la palabra «asana»?

De la raíz sánscrita *ās*, que significa sentarse. Literalmente, un asana es un asiento. El sentido se amplió después para cubrir cualquier posición sostenida, pero el origen de la palabra explica por qué los textos antiguos hablan sobre todo de sentarse bien.